Temporada de conciertos presentado por: Historia Comparada de la Pintura, la Música y la Poesía Moderna
Con la presentación de dos periodos musicales:
Siglo XIX
Romanticismo: Beethoven, Schumann, Shubert, Mendelssohn, Brahms, Liszt, Chopin, Mahler.
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Impresionismo y simbolismo: Debussy, Richard Strauss
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Nacionalismo: el grupo de los cinco, Grieg, d’Indy, Beriloz, Sibelius, Albeniz
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Opera Italiana: Puccini, Rossini. Francesa: Bizet y Alemana Wagner
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Segunda escuela vienesa: Shoenberg, Webern, Berg
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Bartok, Stravinsky, Satie, Hindemith y Milhaud.
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El Cabaret y el musical: Kurt Weill, los hermanos Gershwin
Sandra Ximena Hernández Gómez, directora artística del famoso teatro virtual ha hecho la presentación de Mendelssohn Félix, con una de sus más bellas composiciones, lo cual realizó sobre la obra de Shakespeare Sueño de una noche de verano, basada en un cuento de hadas. Se suele clasificar entre los llamados clásicos-románticos.
Dentro de este debate los románticos se interesaron en las afinidades y discrepancias existentes entre las dos disciplinas. Músicos de la talla de Wagner relacionaban el color con la expresión musical, y Chopin decía que la lógica de sucesión de los sonidos, que él describía con un término extraído de la física del color, reflexión aureolar, era un fenómeno análogo a las reflexiones de los colores. Las fronteras entre la música y la pintura se difuminaron todavía más en el Romanticismo, cuando se avivó la pasión por el cromatismo y proliferaron las composiciones del tipo pintura musical o música de programa, en las que se toma como base una representación extramusical, frecuentemente pictórica, narrativa o poética, y ésta queda descrita en los programas de mano que se reparten entre el público. Como se ve, muchos pintores encontraron en el lenguaje musical la descripción exacta de sus imágenes coloreadas, sobre todo aquellos simbolistas que buscaron crear un cuadro sin ningún objeto reconocible en él; lo que ocurre también viceversa. Como anécdota al tema se puede mencionar el ambicioso proyecto de Henri Lagresille, llamado método de Lagresille en su honor, que trata de traducir obras maestras de la música clásica en cuadros de color, asignando equivalentes de estos a ciertos acordes y movimientos musicales, que hicieron de una tocata de Bach un espléndido mosaico multicolor de suaves celestes y fuertes púrpuras. Otra opinión que resulta interesante tratar es la que en la década de los sesenta y desde los linderos del estructuralismo, defendía Claude Lévi-Strauss, al ser muy claro al diferenciar que la pintura y sus colores imitan a la naturaleza, en tanto que la música opera en forma totalmente distinta. En Lo crudo y lo cocido, Lévi-Strauss escribe que para los colores solemos proceder con la ayuda de metonimias implícitas - amarillo paja, azul petróleo, verde agua, negro carbón, rojo cereza, etc.- “como si tal amarillo fuese inseparable de la percepción visual de la paja, o tal negro de calcinación del marfil que lo origino”.

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